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miércoles, 17 de septiembre de 2008

Madrid. Atardedecer de domingo. Otoño




Madrid crece sobre alcantarillas llenas de cadáveres. Dos ratas por habitante y otras tantas palomas, que de vez en cuando tiñen el asfalto. Sólo se paran a mirarlas los niños, nene caca.
La gente guapa de gran vía sale de los musicales corriendo hacia sus televisores, acelera para adelantar al pirado que habla por un teléfono móvil inexistente, inmunes al resto de cordura de ese hombre derrotado que, por lo menos, finge hablar con alguien a través de algo. Psicofonía de un alma muerta para la cordura, que aún se aferra a un "otro" que no sabe o se niega a contestar. Atravieso la fila de putas novatas que tiritan, inocentes del frío que no saben que van a pasar, welcome to Madrid. ¿Porqué le doy a una dos euros para un bocadillo? No por ser una buena persona. Y me encojo de hombros y esquivo toreramente la caricia mercenaria y sonrío. Dos euros. Que barato sentirse tan tonto, y a la vez infantilmente menos... mal.
Aprieto el paso, esto no es Manhattan y yo no soy Bukovski.
Rezo a mi dios de infinita ausencia, suplico un poco de tibieza, agua limpia sobre mis moratones, esta ha sido una semana de golpes y más golpes, y la puerta de mi casa se abre con sonido de campana que anuncia final de round.
Pero en vez de chicas en bikini pasean la pancarta palomas muertas, aplastadas, ratas destripadas, y en mi rincón el cubo está repleto de lagrimas de puta y cuajarones de sangre.
Y escribo con los dientes apretados, mordiendo el bucal.
Me coso las heridas con palabras.
Me siento hermoso como crucificado
en la cuadruple sombra de los púgiles bajo los focos.
Suena la puerta de nuevo.
Adelante.
No, no quiero otro asalto...

Sólo tengo una piruleta con un corazón partido para ti.

domingo, 10 de agosto de 2008

Cinco minutos más


A veces me gusta
pararme
a mitad del camino.
Quedarme unos minutos donde se supone
que no debo estar.
Apoyarme en una esquina y …
Fotografiar la calle sin cámara.
Sólo porque no hay motivo.
Sólo porque no debería hacerlo.
Oh si, me gusta.
Pero me vuelve peligroso ¿Sabéis?
Podría elegir otro camino.
Podría no volver.
Sé que podría...

A veces me gusta
leerte entre líneas
Detectar en tus palabras
las pequeñas heridas
de tu vanidad.
Paladear
lo que he adivinado
Y luego seguir leyendo y olvidarlo todo.
Todo.
Puedes respirar con alivio….
No aspiro a recordarlo.

A veces me gusta embrutecerme. Ser indigno.
Perderme el respeto. Actuar como un imbécil.
Eso dura semanas enteras
Y es terrible, aunque sólo para mí
Alguna vez ha durado años.

Mientras más débil me hago
Más me quiere la gente.
Cuanto más daño me hago
Más simpático parezco.
Todo estriba en saber contarlo bien.

Nadie sabe lo que yo sería
Si me diese de repente por juzgar
.



A veces
(Cuando intuyo que me mientes)
me gusta mostrarme dulce
Mientras imagino con fuerza
En morderte los labios
En pasarte por encima
En blanquear tu cara…
¿Nunca lo has notado?.

A veces

A veces me gusta levantarme y andar
Salir de mi tumba como un pastel sale del horno
Entre Lázaro y Magdalena
Volver a ser yo y a tener Alma.
Mi Alma insobornable.
(Llamo Alma a un proyecto
más allá de toda alteridad)
Erguirme en toda mi estatura.
Decir que en realidad...

Pero eso no os iba a gustar a nadie.
Así que me revolcaré otro poco
Entre las heces de la indulgencia.
Cinco minutos más...
Sólo otro poco...

domingo, 22 de junio de 2008

Life is but a dream...




Dentro de dos días, el momento de la verdad.
Estoy cansado por una buena causa.
Después ya me preocuparé por el futuro.
Dejaré que la vida me alcance.
Ahora sólo es el momento de arder.

miércoles, 12 de marzo de 2008

Quemandose en el paraiso...


En la vida real, los libertinos no mueren casi nunca.
Hablo de una muerte trágica
a lo Valmont o a lo Don Juan o a lo Byron.
Simplemente cambian. Se enamoran tarde o temprano.
Y sufren. Sufren porque no están acostumbrados a amar
a la misma persona. Porque se ven en el bando
de los que antes despreciaron.
Sufren el tormento de los celos.
Porque demasiado conocen la debilidad del ser humano,
y la fuerza de la tentación, y las omnipresentes maniobras
de los tentadores, y donde radica
su dificilmente resistible atractivo.
Se palpan la cabeza cada mañana
buscando "la inevitable cornamenta",
Sufren porque los años llegan,
y vuelven menos apto el cuerpo
para los placeres físicos intensos.
Sólo los poetas conservan la cordura.
Casanova de viejo tuvo que escribir sus memorias.
Soportó así verse convertido en bibliotecario.

En la literatura, el libertino,
como buen personaje trágico, muere por no cambiar.
En la vida, la inteligencia nos salva de la Tragedia.
Cambiamos por no morir.

Pero algunos se rinden a la tentación
de atar corto la Vida y el Arte.
Pienso en John Wilmot
segundo conde de Rochester:

"Then give me health, wealth, mirth, and wine,
And if busy Love intrenches,
There's a sweet, soft page of mine
Does the trick worth forty wenches."

El hombre que coronó a su mono
como Calígula coronó a su caballo.

Y doy gracias.
La fortuna no me ha dado los medios
ni el Amor me ha dejado volverme
un elegante hijo de perra.
La sífilis me ha respetado.

Te miro. Eres hermosa. Felina.
Inteligente. Dificil.
Lo sabes y no lo niegas.
Oyes "Seducción" y te vuelves
como si fuese tu nombre propio.
Te quieres.
Pero nunca estarás satisfecha contigo misma.
Sería preciso rehacer el mundo.

Mi mrs Barry y mi mrs Lovett.
El inquieto sueño de Pygmalión.


domingo, 9 de diciembre de 2007

Suplico rutina




Suplico rutina
Suplico un poco de aburrimiento.
Una silla con la forma de mi espalda.
Quiero salir de casa
Y que mi cuerpo sepa solo el camino.
Saber la hora sin mirar el reloj.
Ver más de un mes las mismas caras.
Poder decir “El martes como en casa”.
Quiero sobre todo un sillón viejo
Blando y un poco destartalado
Que cueste abandonar los domingos.
Un aliado de las novelas
Y los libros de segunda mano.
Quiero que mi mano vaya sola
Al aplique de la luz.
Quiero curar mi hombro
De las cicatrices de las mochilas.
Una casa de la que reconocer el olor
Cuando vuelvo.
Un armario ordenado
Con olor a manzanas viejas.
Tener que quitar el polvo de los libros.
Caminar desnudo de la cama al baño.
Saber que despierto siempre a tu lado.

jueves, 8 de noviembre de 2007

El secreto.


Es una electricidad estática en el vello.
Es una sensación de vacío en la normalidad.
No es que algo no encaje, mas bien es
que se percibe la falta de una pieza.
O es una pieza que encaja pero
que no completa la figura.
Se desdicen los bordes, los colores...
Es como una foto retocada con fotoshop.
Es una vacilación entre dos frases.
Un bajar la mirada. Un parpadeo.

Escucho a Radio Futura:
"La mentira es algo que se esconde
para no tener que existir"

Fina arenilla bajo los párpados.

Ceniza tiñendo los pulmones.

Suspiro, respiro, me ocupo, escribo.

Todo con tal de no sentir
esa pieza que falta
esa tormenta privada
que electriza el vello.

jueves, 11 de octubre de 2007

"Чайка"


En una ocasión pasé casi todo un verano descalzo. Eran tiempos felices, en los que las vacaciones me dejaban ir solamente de la playa al tatami. Cuando volví a ponerme mis zapatos, me encontré con que la forma que el cuero había tomado ya no coincidía exactamente con la de mis pies.
Algo muy parecido se siente al retomar un personaje que uno ha dejado dormir durante un año.
Ahí están las marcas, las partituras de acciones fundamentales, los moldes de las frases que el oído recuerda... Pero al igual que las aguas del consabido río, todo ha cambiado al bañarse en ellas. O soy yo quien más ha cambiado desde la ultima vez que me puse la chaqueta de Boris Alexieyevich Trigorin. Me está resultando mas perturbador que otras veces. Se que esta vez no lo haré igual. No se si lo haré mejor... Trigorin es un hombre que sufre porque acosado por la inspiración no vive; o vive una existencia fantasmagórica y supeditada a la literatura. Yo estoy seco como el último pozo antes del desierto.
Necesito descansar.
Pero no puedo. No me dejarán.
"Noto que devoro mi propia vida, que para obtener la miel que luego doy a desconocidos, recojo el polen de mis mejores flores, las arranco y después pisoteo sus raíces."
En esa frase si que puedo sentar el culo.

viernes, 5 de octubre de 2007

In hoc lacrimarum Valle


El dolor me fascina. No es que sea masoquista, aunque he llegado a temerlo en otras épocas de mi vida. (Se que una cosa y la otra van de la mano, pero temo estar mas cercano al sadismo que al masoquismo) Sencillamente no conozco otro revelador mejor de la condición humana, una más precisa piedra de toque del temple de un ser humano, ni un igualador mas universal, si prescindimos de la muerte. Sólo el ser humano tiene la capacidad de sobreponerse al placer y al dolor. Sólo nosotros somos capaces de renunciar a una gratificación por fidelidad a un compromiso, o de aceptar sufrir a cambio de obtener conocimiento. Esa es la primera y la última lección de la tragedia: El dolor puede hacernos sabios. E incluso la familiaridad con el dolor nos salva de algo peor que el dolor mismo. Nos hace menos accesibles al miedo. Nunca una situación penosa me ha perturbado tanto como el previo temor a sufrirla.

Quizás la pregunta clave para entender una cultura sea su concepción de la muerte, pero la pregunta que nadie responderá sinceramente, y que nos revelará casi todo de un individuo, es la que atañe a la manera en que combate, acepta o justifica la existencia del Daño en el mundo. Quizá nuestra sensibilidad al displacer y nuestra tolerancia ante el sufrimiento propio y ajeno influye mas en nuestro comportamiento que nuestro discurso ético o político.

El dolor es la aguja imantada de nuestra brújula personal. Por mucho que el placer sea el norte.

¿Cuánto dolor eres capaz de soportar en tu lucha por cumplir tu ideal de ti mismo?¿Cuánto dolor eres capaz de infligir?

No hay cosa que despierte mas admiración en las mal llamadas “culturas primitivas” que la capacidad para soportar el dolor. Está claro que en la nuestra la dureza está bajo sospecha. Ni la abnegación ni la capacidad de sacrificio están entre los valores de la sociedad de consumo. Pero sobrevivir y adquirir sabiduría siguen siendo necesidades.

Hay un dolor que me indica que esfuerzo mi cuerpo al máximo, y que debo superar si quiero rebasar mis límites. Hay una desazón que me indica que no hago las cosas tan bien como quiero, y que no debe frenarme en mi eterno aprendizaje. Hay una irritación persistente cuando un argumento o un problema lógico se resisten a mi comprensión inmediata. Hay una solidez punzante en medio del pecho que me avisa de que me engaño a mi mismo, o me hallo en riesgo de permitir que me engañen, y que debo vencer la comodidad de evitar una confrontación.

El placer es el norte. Pero sin aceptar el valor constitutivo y formador del dolor, el placer se nos escapa como el agua de un río sin orilla que la contenga. Sin una aceptación, sin una hermandad con el dolor constructivo, el placer nos entrega atados de pies y manos al miedo. Es de las pocas verdades comunes a toda religión y a toda filosofía, a todas las medicinas espirituales con o sin anestésicos, al Cristianismo, al Budismo y a la Stoa: En la génesis y en el punto de mira de todas las grandes construcciones culturales de la humanidad está la aceptación a regañadientes del Dolor.

“In hoc lachrimarum valle”




O en otros terminos:




Me derrumbo en mi silla. Silencio.

Algo me falta,( y no eres solo Tu).

No solo la ausencia de ruido es silencio.

Es parecido a perder un sentido.

A hacer el amor con guantes o a oír

Música cuando se está bajo el agua.

Es parecido a dejar de oír mis latidos

Tal vez me falte el Dolor, viejo amigo,

Mi amigo el Dolor, que me salva del miedo...

Perro fiel que vela mi sueño

Y al que sólo puedo alimentar con mis carnes.

No soy masoquista. No lo echo de menos

Pero ya hace tiempo que he resuelto

Que no se quien soy, si no soy un esfuerzo.

Y el precio es Dolor, sin reniego lo asumo.

Es mi fondo peludo y primitivo

De buen salvaje que nada admira mas

Que la capacidad de sacrificio:

El enemigo que resiste el tormento,

Las cicatrices de guerra en la cara,

O el tatuaje que cubre todo el cuerpo.

También opina así mi pensador oculto,

Que esfuerza su vista en la selva de signos,

Que sufre porque no entiende para nada este Todo,

Que se consuela de no ser sabio buscando ser culto.

O el dramaturgo loco y llorón de mi azotea

que no acaba de lograr en palabras,

En gestos, ni en actos, la perfección que desea.

“Descansa , hombre, vive y disfruta,

vuelve al redil de los que no se esfuerzan,

la vida es breve y el arte apesta,

hierve los laureles y sírvelos a la mesa,

pon la tele y encarga una hamburguesa.”

No se hacerlo, ya no puedo, dime cómo.

O hablame de tu perro fiel, de tu dolor.

Dime cuánto soportas, dime si lo amas.

Reconoce si pesa más que el mío

¿ Como justificas el escándalo, la tozudez

El despropósito, del sufrimiento

Piedra de toque de la condición Humana

verdadero igualador, mucho antes que la Guadaña?

Dime lo que piensas del dolor.

Es lo único en lo que todos mienten siempre.

Hablame de tu romance zoófilo con el dolor

De cómo te lo montas, quien se pone encima.

Hablame de vuestra convivencia.

Hoy el mío anda lejos, hoy puedo escucharte.

Porque empiezo a darme cuenta

De que para conocerte de verdad

Tendré que saberlo todo de tu dolor.

Y dejar que acabes conociendo el mío.


viernes, 28 de septiembre de 2007

Rosebud


Llego a casa con mis últimas fuerzas. El deposito de energía en números rojos. Me parece no tener ya huesos ni músculos, sólo voluntad. Me espera un fin de semana aun mas duro. Pero antes de reptar hacia la cama, quiero dejar un saludo para quienes han sido una pequeña familia para mi estos dos meses. Estoy acostumbrado a los cierres y a las despedidas, y esto ni siquiera es un adiós, sino un hasta pronto, lo tengo claro. Pero anoche volví a casa sensible como una perra vieja... Gracias chicos. Gracias por vuestras ganas, por vuestro esfuerzo, por lo que me habéis hecho reír y sufrir... Por todo lo que he recordado y aprendido con vosotros.
Gracias.

domingo, 16 de septiembre de 2007


Un acontecimiento:

Llevo casi tres horas solo.

Solo y despierto.

No recuerdo la última vez.

Sí.

Recuerdo la vida antes del móvil,

Antes de Madrid,

Antes de los escenarios,

También sin televisión.

Recuerdo

La tranquilidad de saber

Que se podría uno pudrir

Antes de que le encontraran.

Entre los libros abiertos

Y los relojes parados.

Pero hoy

el tiempo

Es una imagen

nítida

De gente que me espera

O a la que debo aguardar.


Hoy no han venido.

Se les ha pegado el verano.

Disfruto este silencio

Al que le queda aún

Otra hora de vida.

Aflojo las máscaras,

Las dejo

Que descansen en su maletín.


“Hola, soy yo mismo:

Cuánto tiempo sin verme.

¿Qué es de tu vida?

Tendría que pensarlo”

Silencio incómodo

Entre viejos conocidos

Que han perdido el contacto.

jueves, 6 de septiembre de 2007

Casi completo



Tantas cosas no caben en un día.

Pero al final entraron. He sido Guillermo, mi otro yo enamorado de los molinillos antiguos de café, y a la vez, el chico malo en una serie de la 1, sin olvidar modelar guerreros de plastilina para un general de tres años, ni ser el ángel bibliotecario de la guarda de una estudiante en apuros, o el alumno aplicado de una clase de Artes Marciales chinas...

Y aún me ha llegado el tiempo para mantener una conversación con alguien a quien admiro- escribe como a mi me gustaría escribir- e incluso para celebrar con mis alumnos un pequeño triunfo.

Sólo me ha faltado una cosa.

Y la echo tanto de menos.

Presente en mi memoria, como si fuese el Santo Grial, cuando hablaba de la belleza de un molinillo. Detrás de la cámara cuando ensayaba para el rodaje. Mencionada en la conversación cuando hacía fotos del ejército de plastilina,. Con una silla vacía guardándole ausencia cuando Roger y yo reíamos nuestra condición de eternos seducidos; cuando hablábamos de Sandman, y ella era perfecta como Muerte. Cuando llegué a casa, y en la mesa puse dos copas para absenta, sabiendo que una tiene sentido sólo por que en ella beba.
Cuento las horas.
Como no recuerdo haberlas contado nunca.

Porque, por bueno que sea, si tu faltas... no habrá un día completo.

jueves, 23 de agosto de 2007

Hamlet quisiera ser Horacio...


Con la serenidad amenazada desde tantos frentes, con los nervios vueltos alambre de espino, que hieren hacia dentro lo mismo que hacia afuera, sólo me queda volverme hacia un sitio. Abro las obras completas de Shakespeare al azar y le pido consejo:

"Tú has sido como aquel
que, sufriéndolo todo, nada sufre;
un hombre que, sereno, recibe por igual
reveses y favores de Fortuna. Dichoso
el que armoniza pasión y buen sentido
y no es flauta al servicio de Fortuna
por sonar como le plazca. Dame un hombre
que no sea esclavo de emociones, y le llevaré
en mi corazón; sí, en el corazón del corazón,
como yo a ti. Pero ya basta."

No, Hamlet... Horacio ya no mira, registra y calla. Horacio ya no es la esponja y el amanuense, el confesor y el psicoanalista. Tiene en marcha su propia tragedia. No se está en vano tanto tiempo en el corazón del corazón de Hamlet.

viernes, 17 de agosto de 2007

Escorpiones ,chivos ,panteras




No suelo saltar.
Eso no quiere decir que no me cabree a menudo, ni que tenga horchata de chufa en las venas. Simplemente, que he desarrollado unos mecanismos de contención muy sofisticados. Lo mío me ha costado. Mi padre es una bellísima persona, pero de vez en cuando tenía ataques de ira inexplicables. En cierta ocasión desnucó con sus propias manos a media docena de gallinas que mi abuela materna engordaba en el pueblo, simplemente porque no le dejaban dormir la siesta con sus cacareos. Mi abuela, que era lo más parecido a un sargento prusiano sin casco rematado en punta ni mostacho (Bueno, algo de bozo si tenía, era otra generación, de mujeres bravías), le perdonó el arrebato no obstante. Yo, lindando la adolescencia e incubando rebeldías, no se lo perdoné, y decidí tesoneramente no parecerme a mi padre en eso. No sospechaba en que guerra me metía.
Pero con los años y los reveses (metafóricos y literales) fui construyendo la imagen que tienen de mí mis conocidos. Un tipo paciente, dialogante, de dicción serena, receptáculo de confidencias y mejor consejero para los demás que consigo mismo. Por eso contrasta aún más el estallido. En toda guerra se pierden batallas.
Es la historia de mi vida. El profesor socarrón que veía como el alumno modelo se convertía, sin previo aviso, en un modelo de tozudez cuando sentía ultrajada su dignidad o su sentido de la justicia. El amigo un poco jeta que se encontraba con la puerta en las narices. El torito de discoteca que no sabía como quitarse de encima a ese pardillo que tan interesado parecía en no meterse en una pelea.
Una amiga, a la vez fascinada e incrédula con la astrología me dio una explicación tan mala como cualquier otra: “Aries con ascendente Escorpio”. Ahí es nada. Una especie de condensación de mala leche planetaria, con toda la energía de Aries enchufada al alegre comportamiento autodestructivo de Escorpio. Un festival, vamos…
¿A que viene todo esto?
A que tengo al lado a una criatura que no es ni Aries ni Escorpio, ni tiene asesinos en masa de gallináceas en el árbol genealógico, y que tiene un genio propio de una pantera con dolor de muelas. A que la quiero con locura, a que la seguiría si pudiera hasta el infierno, a que me hace hervir la sangre como lava en las venas para bien y para mal. A que me mira con ojos como lunas llenas y una boca prieta como un buzón de correos . Y quiero, cuando lea esto, oírla reír.

jueves, 16 de agosto de 2007

En guardia


Adelante.Adelante. Adelante.
Hito emi.
Acción-reacción. Presente.
Tratar a mil adversarios como a uno solo.
Tratar a los fantasmas como a seres reales.
Mirar a los enemigos como a fantasmas.
Vencer. Convencer. Seducir.
El miedo como una colilla arrojada al inodoro.
La fe como una hoja de papel higiénico
que lastra la colilla para que no vuelva a salir.

A veces la guerra es como un circo.
Aprender del funambulista a ir paso a paso.
Aprender del lanzador de cuchillos
a solo rozar a la chica con tus dagas.
La música y su ritmo como única ayuda
Y, sabiendo que un día caerás,
o marcarás a la chica preciosa,
convencerte de que no será hoy.

Eso es trabajar en la factoría de sueños:
Dejar que te esculpan la carne
Dejar que te marquen los latidos del corazón.
Respetado público, malditos cabrones.
Me desangro para que podáis soñar.

Adelante. Un poco más. Aún otra cosa.
Ya llegará la noche.

No hay descanso, sólo un sueño profundo
Y un cuerpo al que abrazar
Eso ya es mucho.
Y despertar sabiéndose guardián de pesadillas.
Tal vez porque las mías son aún más terribles.

miércoles, 8 de agosto de 2007

My Way



Se como funciono. Y algunas cosas tengo que hacerlas a mi manera.
Me gustaría poder resolver las cosas de otro modo, pero siempre me rindo a la evidencia:

Sin mis defectos mis virtudes no funcionan. He oído hablar de términos medios, de equilibrios y componendas. Sé dónde estaba escrito aquello de "Nada en exceso". Oh, sí, hasta en griego lo recuerdo: Μηδέν Άγαν, " Meden agan"... Pero resulta que en el mismo lugar se leía "Gnozi seauton"... Si, conocete a ti mismo. Llevo el exceso en la sangre. En la médula. Sólo el agotamiento de tanto exceso y aun mas años de forzar la máquina cambiarán eso.

Conocerse suele aparejar acarrear compañias incómodas...

Conocerse no siempre significa perdonarse; sino sólo muchas veces, simplemente aceptarse a regañadientes. Tolerarse y perdonarse la vida con un bufido. Aceptar que el propio sentido del orden no es lógico, y desde luego , no es ni de lejos el sentido del órden de otros. Que la lógica y la coherencia son plantillas para escribir biografías, pero no la materia de la que la vida está hecha.“There´s a method im my madness”, dice mi Claudio interior de mi Hamlet interior.
Aceptar que si no se puede cantar “My way” con la serenidad y el estilo, con la voz de Sinatra...siempre se podrá cantar con la desfachatez de Sid Vicious.
Aunque uno no sea de los que disparan al público al final de la canción.
(Y nunca es por falta de ganas)








jueves, 19 de julio de 2007













Mi vida hoy.Busco una metáfora.

Mi vida hoy es...


como el interior

de una nube de gas:


Un caos, que se vuelve inestable

con el aumento de temperatura.

Todo flota ahí dentro,

rozándose descaradamente,

sensual, o agresivamente

con todo, sin que nada

termine de ocupar un lugar .

Eufemísticamente lo llamaría

“Equilibrio dinámico”, aunque

es probable que fuese mas propio llamarlo

“Ese momento justo antes

de que todo se fuera a la mierda”.


No lo he buscado.

¿Lo he merecido?.

¿Tantas cosas hice mal?

¿Cuántas exactamente?


Así que tras días tan nebulosos,

Hoy conseguí hacer lo que necesitaba.

Busqué, exigí, encontré ese momento

para poner la mente en blanco.

Me senté y apagué el discurso.

Y el gas se fue licuando.

Hasta ser por fin:

“Una mente como el agua”


¿Conoces esa carta del tarot, “El loco”?

Eso

es lo que vi.

Así que he recordado

Quien soy, o quien me hago:

Mi pasado, o mi proyecto.

Y afortunadamente

Puedo haber llegado a tiempo-.

Así que, con el acompañamiento

De mi padrastro electivo

El señor Bowie...Tarareo:

"There´s gonna be some changes"

lunes, 18 de junio de 2007

Pequeño encuentro.


Culebreo, me estiro, me desperezo.

Reintegrarse. Volver. Reconocerse.

Este soy yo, estas son mis manos,

esa tos viene de la habitación de al lado;

respondo con una tos seca como un disparo.

Ese chasquido es del viejo ascensor

con su jaula finisecular. Me gusta.

Me remuevo para mejor sentirme.

Aun no encuentro la clavija de la luz,

este colchón aun no tiene mi huella,

pero mis sábanas ya tienen tu olor.

Rie en rojo tu cepillo de dientes

Y se que oyes mi música. Sonrío.

Que bien te imagino, que clara...

Dejo de leer, dejo de martirizar

las páginas flageladas de curiosidad,

apuñaladas por el bolígrafo rojo

con que quisiera clavarlas en mi memoria.

Mis libros heridos se apilan sobre el radiador.

Y yo me estiro, me extiendo, bostezo.

Estoy cansado. Nada nuevo.

Oh Inercia, Oh Adrenalina, Oh Cafeína.

Santísima trinidad de que mi cuerpo

es ya viejo templo. Ya lo sabes.

Hoy he sentido mi cuerpo cómodo

en la forma de sus viejos gestos,

como un alumno avanzado

que repite una forma básica

por milesima vez y no basta.

Esta mañana, una lagartija en la carretera

Perpleja entre el sol y la lluvia

No se apartó de mi paso

Y yo por un momento

Húmedo de sudor y lluvia

Me sentí hermanado con ella.