jueves, 13 de septiembre de 2007

Niké sin rostro.


¿Victoria o derrota?

Siempre depende del final de la historia.

No se beatifica a los vivos.

No se sabe si se vivió feliz

hasta la muerte.

Dale tiempo a un amigo

Y podrá ser un traidor.

Dale tiempo al odio

Y puede acabar en bodas.

Hay derrotas que te hacen más fuerte.

Hay éxitos que diseñan ataúdes.

Me siento. Debería estar cansado.

Podrían haber hecho arcos con mis nervios.

No entonces, después.

(Porque nadie escapa al miedo

Los cobardes tiemblan antes.

Los guerreros después.

Pero nadie defrauda al miedo.)

De momento

Victoria.

Un año de gracia.

Tiempo para pensar en los caídos.

Honor a su intento.

Respeto, siempre respeto.

Y el deseo de que no fuese

Nada personal

Aunque siempre quepa la duda.

.

jueves, 6 de septiembre de 2007

Casi completo



Tantas cosas no caben en un día.

Pero al final entraron. He sido Guillermo, mi otro yo enamorado de los molinillos antiguos de café, y a la vez, el chico malo en una serie de la 1, sin olvidar modelar guerreros de plastilina para un general de tres años, ni ser el ángel bibliotecario de la guarda de una estudiante en apuros, o el alumno aplicado de una clase de Artes Marciales chinas...

Y aún me ha llegado el tiempo para mantener una conversación con alguien a quien admiro- escribe como a mi me gustaría escribir- e incluso para celebrar con mis alumnos un pequeño triunfo.

Sólo me ha faltado una cosa.

Y la echo tanto de menos.

Presente en mi memoria, como si fuese el Santo Grial, cuando hablaba de la belleza de un molinillo. Detrás de la cámara cuando ensayaba para el rodaje. Mencionada en la conversación cuando hacía fotos del ejército de plastilina,. Con una silla vacía guardándole ausencia cuando Roger y yo reíamos nuestra condición de eternos seducidos; cuando hablábamos de Sandman, y ella era perfecta como Muerte. Cuando llegué a casa, y en la mesa puse dos copas para absenta, sabiendo que una tiene sentido sólo por que en ella beba.
Cuento las horas.
Como no recuerdo haberlas contado nunca.

Porque, por bueno que sea, si tu faltas... no habrá un día completo.

viernes, 31 de agosto de 2007

jueves, 30 de agosto de 2007

Los trabajos y los dias.


Lentamente me voy metiendo en otra piel. Ahora estoy metido en un molinillo que tritura seres humanos, expectativas, miedos, sueños y frustraciones. Un molinillo diseñado por el genial Michael Vinaver. Un texto que desafía todo lo que yo creía saber sobre cómo se construye una escena o un personaje. Nada de egos cortados a cincel y separados del resto de los individuos de la obra, nada de psicologías de manual, nada de compartimentos estancos. El texto construye un universo de sentidos que se anudan sobre sí mismos. Muy lejos de ese falso naturalismo que no es más que una reducción de la complejidad de lo real a lo comprensible, una burda simplificación, el texto de Vinaver aborda una “visión cubista de la realidad”. Las relaciones humanas no se descomponen para mejor entenderlas, sino que se presentan en total simultaneidad. Lo más interesante no es el personaje convertido en figura sobre el fondo de unas circunstancias imaginarias, sino cómo el flujo de las acciones y las palabras de un personaje a otro toma una vida propia, autónoma, creando un dibujo, una estructura que se va revelando ante el espectador.

Interesante pirueta: ya no sólo tendré que renunciar a mi ego a favor del personaje, sino que deconstruir el ego del personaje para que el texto funcione. Nunca había sentido mi trabajo tan cercano al de un intérprete de música, cuando siente que la voz de su instrumento es ladrillo de una catedral sonora... No me disgusta.

jueves, 23 de agosto de 2007

Hamlet quisiera ser Horacio...


Con la serenidad amenazada desde tantos frentes, con los nervios vueltos alambre de espino, que hieren hacia dentro lo mismo que hacia afuera, sólo me queda volverme hacia un sitio. Abro las obras completas de Shakespeare al azar y le pido consejo:

"Tú has sido como aquel
que, sufriéndolo todo, nada sufre;
un hombre que, sereno, recibe por igual
reveses y favores de Fortuna. Dichoso
el que armoniza pasión y buen sentido
y no es flauta al servicio de Fortuna
por sonar como le plazca. Dame un hombre
que no sea esclavo de emociones, y le llevaré
en mi corazón; sí, en el corazón del corazón,
como yo a ti. Pero ya basta."

No, Hamlet... Horacio ya no mira, registra y calla. Horacio ya no es la esponja y el amanuense, el confesor y el psicoanalista. Tiene en marcha su propia tragedia. No se está en vano tanto tiempo en el corazón del corazón de Hamlet.

viernes, 17 de agosto de 2007

Escorpiones ,chivos ,panteras




No suelo saltar.
Eso no quiere decir que no me cabree a menudo, ni que tenga horchata de chufa en las venas. Simplemente, que he desarrollado unos mecanismos de contención muy sofisticados. Lo mío me ha costado. Mi padre es una bellísima persona, pero de vez en cuando tenía ataques de ira inexplicables. En cierta ocasión desnucó con sus propias manos a media docena de gallinas que mi abuela materna engordaba en el pueblo, simplemente porque no le dejaban dormir la siesta con sus cacareos. Mi abuela, que era lo más parecido a un sargento prusiano sin casco rematado en punta ni mostacho (Bueno, algo de bozo si tenía, era otra generación, de mujeres bravías), le perdonó el arrebato no obstante. Yo, lindando la adolescencia e incubando rebeldías, no se lo perdoné, y decidí tesoneramente no parecerme a mi padre en eso. No sospechaba en que guerra me metía.
Pero con los años y los reveses (metafóricos y literales) fui construyendo la imagen que tienen de mí mis conocidos. Un tipo paciente, dialogante, de dicción serena, receptáculo de confidencias y mejor consejero para los demás que consigo mismo. Por eso contrasta aún más el estallido. En toda guerra se pierden batallas.
Es la historia de mi vida. El profesor socarrón que veía como el alumno modelo se convertía, sin previo aviso, en un modelo de tozudez cuando sentía ultrajada su dignidad o su sentido de la justicia. El amigo un poco jeta que se encontraba con la puerta en las narices. El torito de discoteca que no sabía como quitarse de encima a ese pardillo que tan interesado parecía en no meterse en una pelea.
Una amiga, a la vez fascinada e incrédula con la astrología me dio una explicación tan mala como cualquier otra: “Aries con ascendente Escorpio”. Ahí es nada. Una especie de condensación de mala leche planetaria, con toda la energía de Aries enchufada al alegre comportamiento autodestructivo de Escorpio. Un festival, vamos…
¿A que viene todo esto?
A que tengo al lado a una criatura que no es ni Aries ni Escorpio, ni tiene asesinos en masa de gallináceas en el árbol genealógico, y que tiene un genio propio de una pantera con dolor de muelas. A que la quiero con locura, a que la seguiría si pudiera hasta el infierno, a que me hace hervir la sangre como lava en las venas para bien y para mal. A que me mira con ojos como lunas llenas y una boca prieta como un buzón de correos . Y quiero, cuando lea esto, oírla reír.

jueves, 16 de agosto de 2007

En guardia


Adelante.Adelante. Adelante.
Hito emi.
Acción-reacción. Presente.
Tratar a mil adversarios como a uno solo.
Tratar a los fantasmas como a seres reales.
Mirar a los enemigos como a fantasmas.
Vencer. Convencer. Seducir.
El miedo como una colilla arrojada al inodoro.
La fe como una hoja de papel higiénico
que lastra la colilla para que no vuelva a salir.

A veces la guerra es como un circo.
Aprender del funambulista a ir paso a paso.
Aprender del lanzador de cuchillos
a solo rozar a la chica con tus dagas.
La música y su ritmo como única ayuda
Y, sabiendo que un día caerás,
o marcarás a la chica preciosa,
convencerte de que no será hoy.

Eso es trabajar en la factoría de sueños:
Dejar que te esculpan la carne
Dejar que te marquen los latidos del corazón.
Respetado público, malditos cabrones.
Me desangro para que podáis soñar.

Adelante. Un poco más. Aún otra cosa.
Ya llegará la noche.

No hay descanso, sólo un sueño profundo
Y un cuerpo al que abrazar
Eso ya es mucho.
Y despertar sabiéndose guardián de pesadillas.
Tal vez porque las mías son aún más terribles.